Del código QR a la economía circular Pasaporte digital del producto: cómo convertir un obstáculo burocrático en una ventaja competitiva para las pymes
¿Qué pasaría si cada válvula, cada bomba y cada sensor tuvieran una identidad digital a lo largo de todo su ciclo de vida? Lo que suena más bien a una fantasía de la Industria 4.0 se convierte en una obligación legal gracias al Reglamento de la UE sobre diseño ecológico (ESPR). Un taller práctico organizado por Gemü, fabricante de tecnología de válvulas, medición y regulación, demuestra que el pasaporte digital del producto (DPP) es mucho más que una simple placa de características virtual.
La visión del pasaporte digital del producto es fascinante: un componente —por ejemplo, una válvula— acaba, décadas después de su venta, en manos de un técnico de mantenimiento o de una empresa de reciclaje. Basta con escanear el código QR para conocer al instante todo el ciclo de vida del producto: quién es el fabricante, qué materiales contiene, qué piezas de recambio son compatibles y cuál es su huella de CO2. Sin embargo, en el camino de la visión a la realidad industrial, muchas pequeñas y medianas empresas (pymes) aún deben responder a algunas preguntas: ¿por dónde es mejor empezar? ¿Qué datos se necesitan? ¿Y dónde se almacenan los datos?
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