Crisis energética El efecto dominó de la guerra entre Irán y EE. UU.
Hoy en día, el mundo es testigo de una crisis energética cada vez más grave. La guerra entre Irán y Estados Unidos ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la industria mundial del petróleo, el gas y los productos petroquímicos. Su impacto no se limita a una sola región, sino que ha desencadenado un efecto dominó en todos los continentes.
Con el alza vertiginosa de los precios del petróleo, los sucesivos anuncios de fuerza mayor y la escasez de energía en diferentes regiones del mundo, la guerra entre Irán y EE. UU. ha trastornado por completo el sector mundial del petróleo y el gas. Ya sea por el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por el que se transportan una media de 20 millones de barriles diarios de crudo y productos petrolíferos, así como casi el 20 % de las exportaciones mundiales de gas natural licuado (GNL), o los numerosos ataques contra las infraestructuras energéticas en la región del Golfo, rica en petróleo y gas, el conflicto ha dañado la columna vertebral del sector.
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